Ketamina y depresión: lo que un nuevo estudio puede y no puede decirnos
Un estudio con 28 voluntarios sanos no encontró cambios en la respuesta del cerebro a las recompensas cinco horas después de una dosis de ketamina. Te explicamos por qué es una pieza pequeña del puzle.

Quizá hayas oído hablar de la ketamina como tratamiento para algunas depresiones que no mejoran con otros fármacos. Una de las ideas sobre cómo actúa es que cambia la forma en que el cerebro responde a lo que nos resulta gratificante. Un estudio reciente ha puesto a prueba esa idea y el resultado ha sido, por ahora, negativo.
Qué se ha descubierto
Participaron 28 voluntarios sanos. En días distintos recibieron ketamina o un placebo, y unas cinco horas después, cuando ya habían pasado los efectos más intensos, hicieron un juego con pequeñas recompensas mientras se registraba su actividad cerebral con resonancia. No se vieron diferencias entre la ketamina y el placebo en cómo respondía el cerebro a esas recompensas.
Qué puede significar para ti
Poco, de momento, si estás pensando en un tratamiento: el estudio se hizo con personas sin depresión y en un momento concreto tras la dosis. Es posible que la ketamina sí actúe sobre estos circuitos en otro momento, o en personas que han perdido la capacidad de disfrutar de las cosas (lo que se llama anhedonia). La decisión de usar cualquier tratamiento siempre debe tomarse con un psiquiatra, valorando tu caso.
Lo que todavía no sabemos
Se trata de un grupo pequeño y de una sola forma de medir la respuesta a la recompensa. Hacen falta estudios con personas con depresión y seguidas durante más tiempo para entender cómo actúa realmente.
Si llevas tiempo con el ánimo bajo o notas que ya nada te ilusiona, consultarlo es importante. En Inicia, psiquiatría y psicología trabajan de forma coordinada; puedes leer más en nuestra página de psiquiatría.
Fuente: Translational Psychiatry
Foto: RDNE Stock project en Pexels.
